Vivimos en tiempos de gran crispación. Hoy y ayer, a causa de los problemas de Renfe en Barcelona, la sensación de irritación y agobio era palpable. Los medios recogen esta ira y la magnifican. Los políticos de ambos lados del pasillo se especializan hoy por hoy en enseñarnos a todos cómo olvidarnos del respeto mutuo, de la educación, del debate sano. Del saber escuchar.
Vivimos en tiempos de la voz levantada e irritada. Del tono acusatorio. De la queja constante, repetida sin parar por medio de conversaciones ajenas en el bus, el metro, el móvil. ¿El culpable? Según un titular que vi rapidamente hoy en un periódico, el problema se debe a nuestra gran falta de sueño. Entre otras cosas...
Vivimos en tiempos accelerados,
exagerados. Todos aquellos e-mails y la avalancha de llamadas nos llevan a un
frenetismo desorbitado. No sé qué ocurre en los astros esta semana, por ejemplo, pero algo habrá. Llevamos varios días en mi empresa sufriendo
un goteo constante de "impactos" negativos de clientes nerviosos, implacables, estresados, y agresivos.
Desde luego,
este clima deja huella. Nos afecta. Sin querer, noto como mi pulso se accelera... y el tono de muchos "intercambios de opinión" tiende a subir. Y pienso,
¿dónde están aquellos que siembran paz? ¿Cómo puedo ser uno de ellos, en medio de tantas personas reivindicativas, con o sin razón?
Reflexionando sobre todo esto en un vuelo de madrugón esta mañana a Valencia (esquivando así posibles percances con Renfe), me encuentro pensando en las siguientes palabras insólitas del Carpintero:
"Bienaventurados los mansos,
porque recibirán la Tierra por heredad."
El Libro Mágico de mi Maestro
"El Cuento del Embustero", capítulo 5
¿Será posible? ¿Lo decía en serio? A mi me parece muy fuerte esto.
Es un ejemplo más del Mensaje revolucionario e "ilógico" del Reino-al-revés que anunció, un reino que poco tiene que ver con el "Matrix" en el que vivimos y sus definiciones equivocadas del éxito.
Cuando estas palabras se pronunciaron, eran sin duda todavía
más "locas". Acabo de devorar la primera temporada de
la serie "Roma" en DVD y de nuevo
me consta cuán rompedor e inédito habrán sonado palabras como éstas en un Imperio tan sumamente cruel como aquel de los romanos.
Hoy, consideramos que no importa ya mucho si uno levanta la voz; está de moda. Hay que luchar, insistir, reclamar ... ganar la batalla. Incluso nos entretiene (considera la televisión contemporánea). Sólo así se consiguen las cosas. Sólo así heredaremos lo que anhelamos... ¿O no?
Esta mañana, considerando estas palabras de Jesús, he decidido intentar, una vez más, andar por otro caminio. Contracorriente. Procurando acordarme, conscientemente, de bajar la voz, escuchar,... y esperar.
Acordarme... de ser más manso. Mucho más.
Créditos foto: pendiente