
Dedico este post a muchos amigos en necesidad de paz,
a que llamemos al Teléfono Rojo para que puedan experimentar la serenidad que nos promete Dios en momentos de angustia,
miedo y confusión.
No sé a qué se debe, pero me llama mucho la atención:
durante el último mes y medio, el cáncer ha entrado en las vidas de muchos de mis amigos y personas más queridas:
Pienso en la madre de Arturo en Barcelona, el padre de Kike, el padre de Raquel, en Antonio, la pareja de mi amigo Justo y también en Manolo, el padre de mi querido Toni.
Os aseguro, queridos míos, que os acompañaré. Y Él también.
En ningún momento estaráis solos, ni olvidados por mi ... ni por nadie de esta comunidad bloguera de personas que aman y cuidan a los demás. Contaráis con sus propias llamadas personales al Teléfono Rojo, seguro. Estaráis arropados.
Quiero compartir las siguiente palabras con vosotros, palabras que tantas veces han sido de gran consuelo para mi. Le pido a Dios que las convierta en realidad para vuestras situaciones individuales:
"No temas, porque Yo estoy contigo;
no te desalientes, porque Yo soy tu Dios.
Te fortaleceré, ciertamente te ayudaré,
sí, te sostendré con la diestra de Mi justicia."
El Libro Mágico de mi Maestro
"El profeta inmundo", Capítulo 41
Majesty (Here I Am) · Delirious
Créditos fotos: Konomu