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Te confieso,
no entiendo las últimas declaraciones de Benedicto XVI.
No comprendo por qué usa su poderosa plataforma mediática para reñir a los europeos por "cansarse" del cristianismo, cuando cualquier persona con los ojos abiertos entenderá la causa del abandono de un sistema religioso que poco tiene que ver con Jesús.
Una persona sincera que desea saciar su sed espiritual puede perderse fácilmente por las catacumbas de una institución que distorsiona Su mensaje. Acaba entrando en un laberinto que alberga contradicciones confusas, la frialdad de una 'fe' sin amor y tradiciones folclóricas que resultan extrañas para el ciudadano del Siglo XXI. En el peor de los casos puede que tope, incluso, con el inimaginable horror del abuso de los más frágiles e indefensos.
Además, y
para más Inri, esa misma Institución se dispone a darle lecciones morales.
El buscador espiritual de hoy se halla muchas veces en un
cul-de-sac surrealista y desalentadora.
Pero ojo, que sea dicho: mi intención aquí no es la de arremeter únicamente contra Roma. En muchas ramas del lado protestante,
el mismo sistema religioso se encarga de hacer esclavos de las personas, cargándolas con una serie de reglas y prohibiciones ridículas que contradicen el mensaje gozoso y liberador de Jesús. Son iglesias en las que
el dogma legalista reemplaza el amor, y
"mandamientos" malinterpretados aplastan sin misericordia a seres humanos débiles.
Se necesita a clones. No a personas imperfectas como tú y yo: en busca de propósito y paz, significado y... Díos.

Hoy, "Lunes Santo", seguimos celebrando la Resurrección. Es una lástima que estos sistemas religiosos hayan hecho tan aburrido
y hasta desconocido lo que debería fascinarnos. Pensemos.
Deberíamos estar celebrando - y de verdad -
semejante hazaña.
El primer Hombre que haya sido capaz de vencer a la Muerte, un tema digno de la mejor péli épica de cartelera.
Hollywood no para de ofrecernos héroes plastificados e irreales. Y he aquí un caso históricamente documentado y avalado por cientos de testigos del primer Hombre que volvió a la vida tras 3 días encerrado en una tumba. Quizás debería re-nombrarse este día "El Retorno del Elegido". "El Nacimiento del Segundo Adán". "La Resurrección de Jesús, el Cristo".

¡Menudo notición! Ahora bien (hablando por los agnósticos),
si fuera verídico, entonces
¿dónde encontramos a ese Jesús resuscitado? Puede que la respuesta te sorprenda.
Nos sorprende a todos, porque lo único que nos han enseñado es
un Cristo resucitado, pero atrapado, preso de la pintura dorada de una catedral.
Inspirador pero inmovilizado, rehén de
una liturgia religiosa complicada, incomprensible y... aburrida.
¡No le busques allí! Sal de la tumba religiosa de Occidente y búscale donde solía ir cuando vivía entre nosotros
encarnado:
vete a la calle, a la plaza, a los hospitales, e incluso, a los "antros".
El Amor-hecho-Hombre se mueve allí con más
libertad y gracia;
se siente más bienvenido en medio del caos humano de "
Biutiful" que en los opulentos pasillos de "
El Código Da Vinci".
¿Quién me da el derecho de decir semejantes "barbaridades" (anticipando las objeciones de la mente religiosa)? Nada menos que la propia historia del Carpintero.

Según relata, al volver a la vida
Jesús nunca se presentó como la gente esperaba. Le tomaron por
el jardinero del cementerio. Por
un viajero con prisas. E incluso, por
un pescador madrugador en las orillas del lago que tanto conocía. En ese último caso, sus seguidores se sorprendieron al encontrarle allí: al lado de un fuego, el desayuno ya listo.
Cuán invitación más íntima y acogedora, el sello personal de un Dios que se autodenomina Emmanuel ("Dios con nosotros") y que se empeña en buscarnos y encontrarnos. Allí, donde vivimos: con amor, perdón y con los brazos bien abiertos. Pese a todo.
¿Es posible encontrarle hoy? ¿Dónde se esconde en este "Matrix" mediático que nos rodea, multiplicador de millones de voces e interpretaciones?
Si es que eliges buscarle, te puedo asegurar que tu propia vivencia será completamente tuya. Se trata de una Persona que te conoce a fondo, un Alguien vivo y real, así que prepárate: aparecerá donde menos Le esperas ver, en medio de tu necesidad personal.
Se presenta también con fuerza en lo que llamo con cariño, El Libro Mágico de mi Maestro, a través de cuatro relatos de testigos presenciales que le conocieron íntimamente (Mateo, Marcos, Lucas y Juan). Una lectura adulta de los Evangelios, con la mente abierta, te permitirá conocerle sin intermediarios, formando así tu propia opinión con plena libertad.
Mi encuentro con Él comenzó allí, con todas mis preguntas y dudas. Y eso sí: armado con una mente abierta, pero crítica.
Después de cierto tiempo respondí a Su invitación breve y personal:
"Sígueme".
Al abrir mi mente - y mi corazón -
desde aquel día, nada ha vuelto a ser como antes.
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