
Hace un par de días, una de mis nuevas amigas 'blogueras'
escribió un comentario muy interesante aquí. En un 'post' muy elocuente (hablando de Dios), dijo:
¿Cómo se puede creer en algo que no hace ni el más mínimo indicio de manifestarse? ¿Qué tipo de amigo es ese?
Estas preguntas suyas me provocan muchas reflexiones a la vez. Dudo que sea posible abordarlas todas en un único post. De hecho, sé de entrada que es imposible. Encuentro mucho más interesante - e incluso más sabio - responder poco a poco, escuchar sus respuestas a estas ideas mías (y tuyas también si te atreves a opinar) ... en fin -
hablarlo juntos.
Porque
sus dos preguntas arriba expresan la búsqueda espiritual de toda la humanidad, y de todos los tiempos.
Son tan antiguas - y profundas - como la contemplación de un ser humano al encontrarse a solas con el viento... y con un cielo de noche repleto de estrellas.

La primera reflexión:
¿Vemos las estrellas? ¿Queremos verlas?
La segunda reflexión:
¿Qué nos impide verlas de verdad? ¿Qué queremos ver?

Y por último:
¿Quién es capaz de verlas? ¿Por qué?
Espero con gran interés sus respuestas a estas preguntas, así como las tuyas también. Bona nit!
Pintura:
Noche estrellada, Vincent Van Gogh · 1889