Hace casi una semana te mataron en Afganistan.
Te mataron por amar. Por soñar. Y por actuar.
Te mataron por amar. Por soñar. Y por actuar.
Por no sólo hablar sobre el amor de Jesucristo. Sino, por haberte organizado. Por haber "arrastrado" a 22 personas más contigo...
Al borde de la locura... de amar.
Fuiste a Afganistan para ayudar, para sanar y para ministrar. Aportando esperanza, vida y luz.
El pasado miércoles te encontraron muerto,
fusilado 10 veces.
fusilado 10 veces.
Y hoy, los talibanes, tan "religiosos", tan cegados por su fervor fanático, han matado a otro más de tus compañeros.
Siento mucho dolor, hermanos mios.
Siento mucho dolor, hermanos mios.
Pero gozo también... y orgullo ... por vuestro gran ejemplo. Por vuestro coraje y vuestra capacidad de vivir el amor tan plenamente en nuestros tiempos. Y por amarles a todos - hasta a vuestros enemigos.





