
"La crueldad, como cualquier otro vicio, no requiere ningún motivo para ser practicada, apenas oportunidad."
George Eliot
Novelista británica, 1819-1880
"Hay quien habla sin tino como golpes de espada, pero la lengua de los sabios sana."
El Libro Mágico de mi Maestro
"Los Proverbios del Rey Sabio", Capítulo 12
Como muchos sabéis,
Risto Mejide es el controvertido miembro del jurado de “
Operación Triunfo” (el equivalente español del muy conocido concurso televisivo
“American Idol”). Ha ganado cierto renombre (que, como siempre será efímero), no por su supuesto talento como “creativo publicitario”, sino debido a su lengua víbora, un instrumento aniquilador que atemoriza a muchos de los jóvenes concursantes, y hace subir (
y tanto) la cuota de audiencia.
Hay quienes mantienen que Risto sólo juega un papel; que no podría ser tan malo, tan inquisidor, un Torquemada de Telecinco. No me lo creo. Si fuera así, se merecería reconocimiento como actor.
Yo mantengo que Risto es Risto, puro WYSIWYG, “What you see, is what you get”. Lo digo tras observarle episodio tras episodio de OT 2006 (sí, lo admito): y mis “pruebas” se basan en la observación de su lenguaje corporal. Se nota claramente cuando alguien “se atreve” a no escucharle, o de tener la osadía de tener otra opinión, otra visión del mundo. Cambia su postura, su voz, hasta su respiración … y, claro está, el plato verbal que sirve a quienes él considera contrincantes.
Sus palabras – dardos cargados con una malicia destructiva – han sido empleadas para criticar a prácticamente toda persona vinculada con el programa, desde los equipos de la productora (maquillaje, escenario, coreografía) hasta los profesores y el propio “Director” de la “Academia”. Tengo a veces la sensación que Risto se verá a si mismo como una “voz en el desierto”, profeta y poseedor de la ÚNICA VERDAD.
Decir la verdad es importante, y muchas veces Risto ha tenido incluso razón con determinados comentarios. No obstante, se puede expresar la Verdad de muchas maneras: con amor, con educación, por medio de la humildad, incluso ser un ejemplo sin palabras, y todo esto, con inteligencia y creatividad – la profesión que, según indica su cargo, compartimos él y yo.
¿Hay que subir una cuota de audiencia a toda costa? Un caso paralelo, el de Celebrity Big Brother en el Reino Unido, demuestra que el racismo expresado en su plató no llegará a ser la mejor estrategia para el programa al final. Pese al cinismo de sus creadores.
Denigrar a otros, humillarles, despreciar su trabajo con ataques hasta a veces infantiles: esto no sirve para edificar nada, ni a nadie. En este mundo tan lleno de destrucción y amargura, necesitamos más verdad, y más amor.