06 octubre 2006

La prostituta y el pastel


Mi amigo Tony Campolo me contó la siguiente historia que me tocó mucho.

Estaba de viaje en una ciudad que no conocía y no podía dormir, debido al jet-lag. Así que, ya siendo la madrugada, Tony bajó de su habitación a un café cercano que estaba abierto las 24h.
Descubrió, nada más sentarse, que era el café favorito para varias de las prostitutas de la zona; iban allí para relajarse después de una noche trabajando en la calle.

Acabó escuchando la siguiente "conversación ajena" (como diría nuestro amigo Joe)...

Una de las chicas, que resultó llamarse Agnes, decía a su amiga, "¿Sabes qué? Mañana es mi cumpleaños ... ¡cumpliré ya 39!"

La otra le respondió de una forma sarcástica, "¿Y qué, qué quieres que haga? ¿Acaso una fiesta para tu cumple? ¿Comprarte un pastel y cantarte Happy Birthday to you!?"

Agnes le respondió, "¿Por qué tienes que ser tan mala conmigo? ¿Por qué tienes que criticarme así? Sólo digo que mañana es mi cumpleaños, no quiero nada de tí. Vaya, ¿por qué debería esperar algo como una fiesta? Nadie nunca me ha organizado una fiesta para mi cumple, ¿por qué debería contar con una ahora?"

Cuando ya se habían ido, se le ocurrió una idea a Tony. Preguntó al dueño del café si esa chica Agnes venía todas las noches. Cuando le decía que sí, le invitó a formar parte de una pequeña "conspiración" -- hasta la mujer del dueño se apuntó. Juntos, organizaron un pastel, las velitas y todas las decoraciones habituales en cualquier fiesta de cumpleaños. Todo esto para la Agnes, a quién Tony no conocía para nada.

La noche siguiente cuando ella entró en el café, todos gritaron unísono ¡Sorpresaaaaaa!
Agnes no se lo podía creer. Cuando los clientes del café le cantaron Happy Birthday to you!, empezó a llorar tanto que no le era posible apagar las velas. Y luego, cuando llegó el momento para cortar el pastel, Agnes les pidió si fuera posible no cortarlo aún. Quería llevarselo a casa y tenerlo entero un poco más, para saborear el momento. Entonces Agnes salío del café, junto con su tesoro, el pastel.

A Tony se le ocurrió otra idea: orar por ella. Seguidamente él, y todos los clientes del sitio, se pararon un momento para orar por Agnes. Cuando acabaron, el dueño del café le comentó a Tony que no se había dado cuenta de que Tony era cura. Le preguntó de qué iglesia venía.

Y Tony le respondió: "Yo voy a una iglesia que monta fiestas de cumpleaños para prostitutas a las 3.30h de la madrugada." No le creía. "Imposible", le decía el dueño. "Es que no existe ninguna iglesia así. Si fuera así, yo iría ... si señor, yo iría a una iglesia así."


Traducido de The Secret Message of Jesus: Uncovering the Truth that Could Change Everything, por Brian D. McLaren (páginas 145-146)

Lo estoy leyendo actualmente y te lo recomiendo encarecidamente. Es "adictivo", eso sí, pero no contiene ningún "opio religioso", te lo prometo ;-)


Paul

2 comentarios:

  1. La historia es muy bonita :)

    Lo de la prostituta me ha recordado a la protagonista de Once Minutos de Paulo Coelho...

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  2. Saludos "J'a"!

    Siempre se puede contar contigo. Gracias por tus reflexiones, como siempre. Me gusta la obra de Paulo Coelho y ya me han hablado muy bien de Once Minutos.

    Me lo apunto...

    Una forta abraçada i cuida't molt.

    Paul

    ResponderEliminar

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